lunes, 4 de febrero de 2013

Trauma acumulativo y Duelo Desautorizado en Duelos Gestacionales y Perinatales



Recientemente he escrito dos artículos (en mi blog Centro Psicologia Gestalt )  explicando los conceptos de trauma acumulativo y duelo desautorizado, y haciendo relación en determinados apartados  a la aplicación de estos términos en el caso concreto del duelo gestacional y perinatal,    que titulé  " Trauma Acumulativo y Duelos Desautorizados (1era parte) "      y  " 2da parte ".

Aquí os hago un resumen del segundo artículo y os invito a la lectura de ambos, comenzando por la primera parte en la que hago una introducción al duelo, al duelo complicado o patología de duelo, los tipos de reacciones que pueden darse ante una situación de trauma o duelo y los mecanismos defensivos que aparecen en el proceso de un duelo para ayudar a controlar el impacto de las emociones, a la vez que funcionan como estrategias de procesamiento de la información en estas situaciones de duelo.

                                                          
No es lo mismo vivir una situación de peligro o amenaza estando acompañado de alguien que nos sostiene, que habla con nosotros, que responde a nuestras reacciones emocionales, que vivir esa misma situación en soledad, sin nadie con quién compartir lo que está sucediendo, sin nadie que nos sostenga o a quién podamos expresar nuestros sentimientos de desvalimiento. Ante una situación de trauma o pérdida, el ser humano necesita del contacto interpersonal y esa conexión es vital para su supervivencia emocional.


El término de "DUELO DESAUTORIZADO" se refiere a la dimensión interpersonal o aspecto social y se aplica a aquellos duelos que no pueden ser socialmente reconocidos ni públicamente expresados. 
Este concepto señala como a ciertas personas no se les da el derecho a vivir su duelo y no reciben el apoyo de su entorno o las facilidades que habitualmente se dan en otras situaciones de duelo, por ejemplo, limitar o flexibilizar las responsabilidades, posibilidad de bajas laborales, ser reconocidos como dolientes y ser escuchados y apoyados.

Según Kenneth Doka, hay
cuatro categorías de duelo desautorizados:

1) cuando la relación no es reconocida.
2) cuando la pérdida no es reconocida y lo que muere no es socialmente valorado como significativo: por ejemplo la muerte de un animal de compañía, o las muertes sociales que se refieren a personas vivas pero socialmente invisibles, personas en coma o que están viviendo en instituciones sociosanitarias, o la muerte perinatal, es decir, la muerte de un bebé antes, durante o poco después del parto.

En este caso también os hablo en el artículo de la
muerte gestacional: la pérdida de un hijo en cualquier momento de su embarazo de la madre; una madre que ha perdido a su bebé de 4 o 5 meses de gestación, podrá escuchar comentarios muy dañinos para ella,  tras la muerte comentarios como "no te preocupes, ya serás mamá en otra ocasión", negándole su ya maternidad, que es la mamá de un hijo que ha fallecido aunque nunca llegara a vivir fuera del útero de su madre, es decir, que tiene un hijo que ha perdido; y esto se agrava si el bebé falleció dentro del primer trimestre de embarazo, en el que la mamá puede llegar incluso a escuchar comentarios que siente como muy insensibles hacia su realidad como madre, y hacia el dolor por su pérdida, tales como: "chica, supéralo ya, si sólo tenía dos meses").

3) cuando el doliente es excluido.
4) las circunstancias particulares de la muerte pueden influir en cómo la sociedad limita el apoyo al doliente. 

Los duelos desautorizados se han identificado como de riesgo de duelo complicado por los sentimientos de culpa, vergüenza e inadecuación y la falta de apoyo social y de rituales significativos.

El término "TRAUMA ACUMULATIVO" es utilizado (por autores como Masud Khan y Joan Lourie)  para describir  cómo, en situaciones traumáticas vividas por adultos o niños, el fracaso en promover en promover una relación de apoyo que sostenga la experiencia es en sí mismo otro trauma.
El niño enfrentado a situaciones difíciles en su desarrollo vive un trauma acumulativo cuando las figuras de referencia fracasan en su rol de escudos protectores. Igualmente en la edad adulta, si la necesidad y la esperanza de tener a alguien que nos comprenda y apoye ante una situación traumática se frustran y no hay disponibilidad afectiva del entorno, los efectos del acontecimiento doloroso deben vivirse en soledad. "No es el trauma lo que destruye la psique humana, sino la ausencia de una relación durante el tiempo en que ocurre un acontecimiento traumático o inmediatamente después" (Rchard Eskine,1999).

La experiencia de pérdida de un ser querido es en sí devastadora, pero
la desautorización y la falta de comprensión y apoyo vivida durante el tiempo de la muerte y, posteriormente, durante el tiempo de duelo pueden producir a veces un daño igual o mayor que el propio evento trágico. Este daño psicológico es lo que llamamos trauma acumulativo en el duelo. 

Si no se recibe este apoyo, si el entorno no es capaz de reconocer y validar su sufrimiento, de ayudarlo a expresar sus necesidades, si no recibe el contacto cálido y comprensivo de sus allegados, sus sentimientos de inadecuación pueden acrecentarse. A nivel profundo puede llegar a sentirse culpable de no estar haciéndolo bien; puede sentir vergüenza de sus propios sentimientos y del hecho de necesitar ayuda. Todos estos sentimientos añadidos a los de la pérdida constituyen un trauma acumulativo

Ejemplos de estos fracasos en el apoyo del entorno al doliente son estos casos con las frases pronunciadas al doliente, que NO HAY QUE DECIR, si queremos acompañar a la persona en duelo ya que nos importa el daño que podríamos hacerle al pronunciárselas, y si además buscamos ayudarle acompañándole en este proceso de su duelo. En el caso de:

*Pérdida no reconocida, por ejemplo muerte gestacional o perinatal: 
-"Bueno, ya tendréis otros hijos".
-"Mejor ahora que más tarde".



        

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