domingo, 8 de noviembre de 2015

Dar el pecho no es lo mejor, por la Doctora Ibone Olza


                                                                           

 

Hace tiempo ya que tengo deseos e intención de escribir sobre la “obligación aparente de dar el pecho”, y el sentimiento de culpa que puede surgirle a una madre, deseosa de hacerlo, cuando nazca su bebé, y que finalmente, por el motivo que sea, no logra hacerlo. Pero también, de aquellas mamás que "eligen" no hacerlo (en ocasiones sintiéndose obligadas a dar el biberón, por las dificultades diversas, como las laborales, para dar el pecho a su bebé), o porque les supone una dificultad personal o emocional (por cualquier causa).
Pensaba en cómo redactarlo, con la mayor sensibilidad y mi sentido respeto hacia TODAS las madres, no sólo hacia un grupo de éstas, tanto las que dan el pecho, como las que no lo han dado ( reitero, ¡¡ por el motivo que sea !!: por elección propia o por dificultades alrededor de la lactancia).
Recuerdo como una colega me relataba que en un grupo de asesoramiento sobre crianza (asociado a una reconocida clínica de maternidad, que ofrecía “partos respetados”), al que asistía, las madres que no daban el pecho sentían cierto rechazo, y acababan dejándolo.
Hace años, cuando aún mi hija Sara no había nacido, comencé a interesarme por la lactancia materna. Deseaba fervientemente dar el pecho a mi futuro/a hijo/a. Leí, me informé, y finalmente cuando mi hija estaba cerca de nacer,  adquirí posibles herramientas que pudieran ayudarme si surgiesen dificultades (sabiendo o creyendo, que por vivir en un país extranjero, éstas complicaciones pudiera ser que tuviese que ser yo misma quién satisfaciera la forma de solucionarlas, al menos inicialmente).
Mi hija nació, …, sin embargo no pude darle el pecho. Aquello me produjo mucha tristeza, y apareció el sentimiento de culpa que os nombraba. “Lo intenté todo”, me decía, “lo estoy haciendo bien, le estoy dando el biberón como si del pecho se tratara” (hablo de ello en una entrada de este blog, en 2012, y que  titulé así “Dar el biberóncomo si fuera el pecho”. Esto último me ayudó, pero no fue hasta que lo trabajé terapéuticamente, con mi comadrona que pude trabajarme ese sentimiento de culpa, afrontarlo abiertamente y elaborarlo, así  éste desapareció, dejándome  libre de ser la madre de mi hija tal y como lo estaba siendo, "sin taras supuestas" en mi maternidad.
Quiero aclarar algo que considero sumamente  relevante, que es sólo una pequeña muestra de la altísima calidad en la atención sanitaria en Suiza (como he podido comprobar, especialmente, en materia de maternidad, con mujeres embarazadas y con los menores). En este país, después del parto viene una comadrona a asistirte a casa, para supervisar la evolución de la madre, la relación de la mamá con su bebé, solucionarte posibles dudas, asesorarte, apoyarte y acompañarte, algo que es una grandísima ayuda, y que sería formidable se instalara en el servicio de salud español). Y que “casualmente” (no creo en las casualidades, …, sino en que las cosas suceden por/para algo)  en mi caso, mi comadrona era una gran mujer, no sólo profesional, una luchadora inmigrante, que había conseguido ejercer su profesión en un país que no es el suyo, y que además era terapeuta de traumas por parto, usando el método EMDR, lo que fue una algo totalmente significativo en mi historia con mi niña, y por tanto, para nuestra familia.
Así que … no es casual que en Suiza haya una Asociación de Psicología Perinatal, como ya me informé, a través de la AEPP (Asociación Española de Psicología Perinatal) antes de venirnos a vivir a nuestro país de acogida.  Esto es una muestra más de su gran calidad en la atención a la mujer embarazada y a los niños, como os decía.

 
… Y volviendo a lo que os nombraba de hablar sobre mi deseo de escribir sobre “dar el pecho”. Una persona muy relevante para mí, a quién quiero mucho, me dijo “Mar, tranquila, …, déjalo ir, dar el pecho en ocasiones está como convertido en lo único, lo mejor, de alguna forma sobrevalorado, en el sentido de que si no lo das, parece que estés haciendo algo mal como madre, que le estás robando algo a tu hijo/a, pero mírala, Sara es feliz”… Y así era, así es, sólo había que ver lo alegre que era, es, desde bien bebé, su carita de felicidad, de satisfacción.
Parece que una madre que no ha dado el pecho, y lo deseaba, o sin desearlo pero escuchando siempre el mensaje de que “dar el pecho es lo mejor” (¿por tanto también las madres que lo dan son las mejores, y las que no son “malas”?) tiene que perdonarse, porque aunque lo haya intentado todo, no lo ha conseguido, ni aún con ayuda (debido a determinadas circunstancias, por ejemplo).  O, si ha elegido no hacerlo, por el motivo que sea, entonces, quizás, sin ni darse cuenta del todo, cargue con cierto sentimiento de culpa, que pueda costarle incluso reconocerse, si esto le causa dolor, llevándole a sentir en ocasiones que entonces   "es peor”, porque “ni siquiera lo ha intentado”, “porque ha decidido ser egoísta y no ha primado lo que supuestamente era mejor para su hija/o…”.
Esas primeras semanas, incluso meses, tenía presente el ejemplo de una gran colega, y mejor madre, que había criado a sus tres hijos, sin darle el pecho ( el qué había pasado tras esta "supuesta decisión" no lo hablamos profundamente hasta después de nacer Sara, al hablarle de mis propias dificultades; hablar "en voz alta" de estas dificultades de la maternidad, en el puerperio, reconocerlas, no es fácil...como dice Ibone Olza ), y cuya relación con ellos era/es magnífica… Recordar esto, y que estaba dando el biberón, como si fuera el pecho, me ayudaba.
Finalmente, tras esos encuentros terapéuticos con mi comadrona, mi culpa, al trabajarla, desapareció, lo que me hizo  sentirme COMPLETA como madre. ¡¡ Gracias Gara !!, como ya te he dicho desde lo más profundo de mi ser, pues me ayudaste a ser la madre que deseaba, con tu apoyo. No una madre "reducida" porque a pesar de mi amor, de querer lo mejor para ella, yo no había podido hacerlo, fuiste una gran facilitadora de la sensación de restaurar mi respeto a mi cuerpo, de sentir "que nada estaba mal en mí" , me ayudaste  en mis darme cuenta, a sacar esa tristeza de mí y volver a sentirme verdaderamente feliz, lo que sí fue significativo para mí, mi pequeña, y nuestra familia, frente a mi anterior sentimiento de carencia.
Así que, cuando hoy mismo he leído un artículo de Ibone Olza, que me ha encantado, maravillado, pues es como si explicase todo aquello que siento, y quería plasmar en mi entrada,  que no terminaba de saber cómo hacerlo (especialmente porque no quería dañar la sensibilidad de ninguna madre, no quería dividir a las madres, ni enfrentar a éstas) he decidido inmediatamente compartirlo en mi blog, pues considero totalmente necesario su reproducción, que llegue a todas las mujeres embarazadas, y a madres que aún no han restaurado o elaborado este episodio de su vida, que quizás pudo ser una "pérdida" para ellas en su maternidad. Por ello reproduzco estas palabras de la Doctora Ibone Olza, “como si fueran mías”, en el sentido de que me siento totalmente representada en sus palabras, en lo que siento y pienso, como si fueran totalmente mías:
Desde luego que angustiar o amenazar a las madres que optan por no dar el pecho no es la manera de promover la lactancia materna, sino más bien de enfrentar y dividir una vez más al colectivo de mujeres madres y probablemente a la sociedad. Dar el pecho no es lo mejor, pero sí lo normal (como bien dice en su blog la lactivista Patricia López Izquierdo ). La leche materna es el mejor alimento para los más pequeños, pero dar el pecho no es siempre lo mejor: a veces, por desgracia, es lo más difícil”.
“…defender y apoyar la lactancia materna: ser lactivista. Pero no como sacrificio ni como martirio, sino como fuente de placer y bienestar… Por gusto, por salud, por disfrute”. “La leche materna es el mejor alimento para los bebés, pero dar el pecho no es siempre lo mejor”.
 La doctora nombra alguna de las dificultades asociadas en determinadas problemáticas, que hacen muy complejo y en ocasiones llega a imposibilitar dar el pecho a tu hijo/a, aunque no especifica otras como posibles problemas de salud de la madre, o estrés psicológico de ésta (asociado a problemas en el embarazo, la gestación, el parto, o en el bebé tras nacer éste).
Si todas esas madres considerasen la lactancia materna como la única buena opción para “darles los mejor” a sus hijos, a nivel emocional (ya no sólo alimenticio), estaríamos añadiéndoles una presión a su ya quizás estado psicológico-emocional complicado en esos momentos tan difíciles para ellas (y para los padres) y dificultando aún más que la dar el pecho sea aún más una labor muy estresante para la madre. Provocando que lo supuestamente mejor para el bebé no lo sea, pues lo realmente sano para éste, no depende del tipo de lactancia que se le dé, sino de la relación que se cree entre la díada mamá-bebé, y ésta puede ser muy saludable aún si no se le da el pecho (siempre que esa relación sea cuidada por la madre así como respetada por el entorno que rodea a ésta, tanto familiar como por los profesionales que la supervisan).
Así lo sentí yo, en el ámbito tanto del hospital, por todos sus excelentes profesionales, como después en casa, por mi magnífica matrona, que estuvo apoyándome, sosteniéndome, conteniéndome, en todo momento, ante mi deseo   de dar el pecho, durante semanas, hasta llegar a hacerlo igualmente, cuando tras éste intento , me ayudó a aceptar mi imposibilidad para hacerlo, y a transcurrir a la nueva decisión de darle el biberón, como si fuera el pecho, como había hecho hasta ese momento, pero ahora ya como algo “definitivo” (no intentándolo compaginar con  darle el pecho previamente, en cada toma). Mi sentimiento de culpa porque “algo no funcionaba bien en mí, en mi cuerpo” era algo que no estaba asociado al magnífico trato que recibí, ni a toda la ayuda, sino en gran parte a mi experiencia por tres embarazos previos en los que había perdido a mis amados hijos, y que continuó tras el parto, por esta gran frustración de sentir que me estaba perdiendo toda la experiencia de darle el pecho a mi hija, y no poder darle a ella “lo mejor”.
Así que no fue hasta superado este episodio, que pude darme cuenta, y ser del todo consciente, que la manera tan amorosa en que estaba dando el biberón a mi niña, como si fuera el pecho, estaba siendo igualmente maravilloso para nosotras, para mi hija y para mí, en cada toma, y cómo con estos preciosos encuentros, estábamos creando también nuestra bonita relación, …, hasta que posteriormente descubrí que el vínculo que habíamos coconstruido, juntas, era  inicialmente gracias a esta vivencia, y al magnífico apoyo de mi marido para hacerlo.
 
 
 
Os recomiendo  la lectura del artículo “El pecho no es lo mejor” , de la Doctora Ibone Olza, que os reescribo en su totalidad a continuación.

(Este texto es el primer capítulo de mi libro Lactivista, publicado por la editorial ObStare en 2013. Estaba colgado en otro blog pero hasta ahora no lo había publicado aquí. He considerado que era el momento de colgarlo, tras leer en los últimos tiempos algunos textos sobre el tema con títulos lamentables).

Hay madres que han intentado amamantar y lo han dejado a la semana del parto, con grietas en los pezones y dolor en el alma. Madres seropositivas que han optado por la lactancia artificial para excluir por completo la posibilidad de transmitir el VIH a sus bebés por la leche. Madres que sufrieron abusos sexuales en su infancia y a las que la sola idea de que el bebé succione su pecho les produce un profundo malestar. Madres anoréxicas o bulímicas a las que alimentar a sus bebés les supondrá un esfuerzo gigantesco y tal vez una recaída. Madres que son maltratadas en sus partos y que salen del paritorio anuladas y sin ninguna energía para poder sostener a sus bebés. Madres que adoptan y madres que consiguen serlo tras haber superado un cáncer.

 Son infinitas las razones por las que una madre puede decidir no amamantar y cada una de ellas merece el máximo respeto. Lo que verdaderamente necesitan todos los recién nacidos sin excepción es sentirse queridos, no sólo por sus madres sino por toda una familia o comunidad. Las madres siempre necesitan respeto, apoyo y reconocimiento.

Si amamantar se convierte en una obligación o en un mandato, apaga y vámonos. Si hay madres que se sienten criticadas, juzgadas o rechazadas por decidir no amamantar lo estamos haciendo mal las y los que defendemos las bondades de la lactancia materna. Cada madre sabe qué es lo mejor para ella y para su bebé. Las circunstancias pueden ser tremendamente complejas. Ha llegado el momento de que hagamos una reflexión profunda. El mensaje que estamos dando los que promovemos la lactancia debe ser cambiado, o al menos matizado.

Como lactivista me preocupa mucho que la defensa de la lactancia materna pueda hacer que las madres que no han dado el pecho se sientan mal, culpabilizadas o angustiadas por la salud de sus hijos e hijas. Decir que el pecho es lo mejor es señalar o culpabilizar de alguna forma a las madres que no optan por el amamantamiento. Cuando ponemos el superlativo, lo mejor, damos en cierto modo a entender por la disyuntiva que no darlo es lo peor. ¿Qué madre no quiere lo mejor para su bebé? En ocasiones lo mejor es enemigo de lo bueno.

 Entre el 2004 y el 2006 la agencia pública de Salud de la Mujer del Departamento de Salud estadounidense lanzó una agresiva campaña para promover la lactancia materna. Se centraba en alertar los riesgos de la lactancia artificial. La campaña se difundió en todos los medios y llegó a incluir imágenes de mujeres embarazadas subidas a un toro mecánico con el titular: “Nunca correrías esos riesgos embarazada, ¿por qué hacerlo una vez que el bebé ha nacido?” Joan B. Wolf, profesora de estudios de género en la Universidad de Texas realizó un análisis muy crítico de la campaña. Para ella esta se incluía en algo más amplio: la presión para la “maternidad total”. Una especie de código moral que presiona a las madres para que sean expertas en todo, en cada una de las dimensiones de la vida de sus bebés, comenzando desde el útero, renunciando a su individualidad o quedando reducidas a meras sirvientas cuya tarea principal consiste en proteger a sus criaturas de todos los riesgos. Wolf se preguntaba además si era ético provocar miedo y ansiedad a las madres para intentar que amamanten y cuestionaba las, según ella, presuntas ventajas de la lactancia materna, criticando la metodología de los estudios que le parecían poco rigurosos (Wolf, 2007).

Desde luego que angustiar o amenazar a las madres que optan por no dar el pecho no es la manera de promover la lactancia materna, sino más bien de enfrentar y dividir una vez más al colectivo de mujeres madres y probablemente a la sociedad. Dar el pecho no es lo mejor, pero sí lo normal (como bien dice en su blog la lactivista Patricia López Izquierdo ). La leche materna es el mejor alimento para los más pequeños, pero dar el pecho no es siempre lo mejor: a veces, por desgracia, es lo más difícil.

Hay un grupo de apoyo en internet para las madres que optan por la lactancia artificial. “Fearless Formula Feeder” es un grupo de apoyo en la alimentación de lactante, fundado por Suzanne Barston. Merece la pena escuchar a las madres que dan el biberón, como se han sentido juzgadas por algunos profesionales sanitarios o avergonzadas al dar el biberón en según qué lugares.

El problema es que hay muchos intereses ocultos que pueden condicionar la libre elección de las madres. El negocio que supone para la industria farmacéutica y alimentaria el mercado de la lactancia artificial es incalculable. Y esa industria tiene unos tentáculos alargados que llegan mucho más lejos de lo que se podría imaginar, de maneras invisibles o sutiles.

Para empezar, el negocio de la leche de fórmula campó a sus anchas durante la segunda mitad del siglo pasado erradicando casi por completo la cultura tradicional del amamantamiento.
“Formula feeding is the longest lasting uncontrolled experiment lacking informed consent in the history of medicine.”

O lo que es lo mismo: la lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo control ni consentimiento informado en la historia de la medicina. La frase es de Frank Oski (1932-1996), que fue catedrático de pediatría de la John Hospkins y editor de la prestigiosa revista Pediatrics. Todavía a día de hoy es difícil conocer las consecuencias a largo plazo de la introducción masiva de la lactancia artificial como manera de alimentar a los bebés a partir de los años cincuenta y sesenta en el mundo occidental.

 Eso generó que actualmente sean una minoría las mujeres adultas que han sido amamantadas en su infancia o que han visto lactancias gozosas en su entorno. Amamantar es mucho más fácil si has crecido viendo a muchos bebés y niños o niñas tomando el pecho en cualquier lugar, a todas horas y de cualquier manera. Intentarlo sin haber conocido de cerca otras lactancias puede ser muy difícil.
Por otra parte, aunque a menudo se ha mencionado la introducción de la lactancia artificial como uno de los avances que permitió a muchas mujeres la incorporación al mercado laboral, en realidad este supuesto avance tiene poco de liberación, y mucho de sumisión a una lógica capitalista que actúa en contra de los deseos de madres y criaturas.

Paradójicamente conforme avanzó la liberación de la mujer se incrementó la presión sobre el cuerpo de las mujeres. Lo que seguramente no tenga tanto de paradoja y sí mucho de lógica. Se trata más bien de un desplazamiento de la presión que la hace más sutil e invisible: ahora somos nosotras mismas las que interiorizamos y ejercemos la presión dañando “libremente” nuestros cuerpos. Como dice la feminista Naomi Wolf, “la dieta es el sedante más potente de la historia de las mujeres”. Y así en este mundo prácticamente todas las mujeres estamos expuestas diariamente a imágenes y mensajes que nos recuerdan que más delgadas, más altas, más rubias, más blancas, con menos pelos y menos arrugas estaríamos mejor…¿Quién puede pensar que en semejante contexto una elección como no dar el pecho sea siempre un acto de libertad? ¿Es realmente libre la mujer que elige ponerse implantes de silicona en el pecho para sentirse mejor, más aceptada o más deseada?¿O está por el contrario totalmente sometida a una cultura alienante que la anula diariamente de diversas formas sutiles y perversas? (Hablando de perversión, merecería la pena mencionar a los médicos que en vez de respetar el principio de no hacer daño de la medicina (“Primum non noccere”) operan a mujeres totalmente sanas recortando, amputando, mutilando o plastificando las carnes de sus órganos sexuales, ya sean los pechos o incluso los genitales externos).

 Sueño con un mundo en el que ninguna mujer odie su cuerpo. La presión actual sobre los cuerpos de las mujeres se ensaña especialmente con las madres: debemos borrar las huellas del embarazo cuanto antes de nuestros cuerpos.

 Ser madre hoy en día, en esta sociedad patriarcal y capitalista no es nada fácil. La presión, como decía, es brutal y al mismo tiempo invisible. Las portadas habituales de las revistas del corazón nos recuerdan los estereotipos más actuales: “Fulanita recupera el tipazo a las cuatro semanas de dar a luz”. Borrar las huellas del embarazo en el cuerpo, junto con una idealización ñoña de la maternidad, que infantiliza y simplifica al máximo la complejidad de un momento vital de intensidad absoluta. “Tengo un bebé muy bueno que duerme toda la noche”. “La experiencia más maravillosa de mi vida”. No caben las ambivalencias, ninguna mujer reconocerá públicamente las dificultades, las soledades, los miedos o los agobios normales en el puerperio.

 Escuchando cotidianamente a las madres compruebo lo difícil que puede ser la lactancia. Entiendo que muchas no quieran dar el pecho más allá de las primeras semanas o primeros meses. Me desespero al comprobar el escaso apoyo que encuentran las madres cuando tienen dificultades severas con el amamantamiento: las grietas, el dolor o la depresión raramente son tratadas eficazmente. Sí, te dicen que des el pecho pero casi nadie sabe cómo ayudarte con los problemas que con frecuencia surgen al inicio. Dar el pecho con dolor es terrible y síntoma de que hay un problema que diagnosticar y tratar.

 Igual que conozco de primera mano lo incompatible que resulta mantener la lactancia en la mayoría de los trabajos, lo ridícula que puede resultar incluso la hora de permiso por lactancia cuando no se pueden flexibilizar horarios o trabajar desde casa. Al capitalismo sin duda le beneficia que haya tantas lactancias que terminen abruptamente por un mal asesoramiento: más negocio de leche artificial, más demanda de antibióticos, más mercado de medicamentos para muchas enfermedades cuyo riesgo aumenta con la lactancia artificial.

Soy feminista y para mí eso significa entre otras muchas cosas defender y apoyar la lactancia materna: ser lactivista. Pero no como sacrificio ni como martirio, sino como fuente de placer y bienestar… Por gusto, por salud, por disfrute. La leche materna es el mejor alimento para los bebés, pero dar el pecho no es siempre lo mejor.

Ibone Olza

viernes, 6 de noviembre de 2015

Embarazada en el extranjero y parto en Suiza, sanador.



                                                      
 
 
En anteriores entradas os he hablado de un nuevo embarazo tras pérdida gestacional o perinatal previa. También os he nombrado la experiencia de Ana Alonso Cenizo, en su artículo de la Revista Obstare (puedes leerlo en "Consolar a quién ha perdido un hijo" ), cuando aún no vivía en Suiza, tras perder a mi tercer hijo, y su dificultad de hablar del fallecimiento de su hijo nacido muerto, con su entorno de España (es miembro de OVOK Bélgica, un grupo de apoyo a padres que han perdido un hijo, y está casada con un belga, país en el que vive hace más de una década).
 
En la misma entrada os mencionaba cómo me parecía personal y profesionalmente incomprensible que en el hospital dónde me atendieron, ante mis tres pérdidas, en ninguna de estas tres ocasiones, ni aún tras conocer y temer lo que podía estar ocurriéndome, lamentablemente pues sabía ya mucho de mi problemática, y la sintomatología que indicaba la muerte de mis bebés, ni aún así, me dejaron entrar acompañada. Me parecía absolutamente inhumano. Hoy sé que en aquél hospital, una gran y reconocida profesional de Psicología Perinatal, Sara Jort , ha realizado formación con los profesionales del mismo, para trabajar cómo dar la noticia del fallecimiento de un hijo y acompañar a los padres que la han sufrido, recibiendo una muy buena aceptación estos cursos formativos. Sin embargo, no fue mi experiencia ni la de otras muchas madres (como pude escuchar cuando trabaja con madres y padres que habían pasado por la experiencia de perder a un hijo no nacido, durante su gestación).
 
Nunca creí que parir en Suiza pudiera ser sanador, así como mi nuevo embarazo tras perder a mis tres hijos, en el primer trimestre de mis embarazos.
 
Cuando os he hablado de cómo la información que la madre tiene sobre cómo puede discurrir el nuevo embarazo tras pérdida (EdP), nos he hablado fundamentalmente de la importancia del apoyo de la familia, y amigos íntimos, no tanto del trato del personal que atiende a los padres y de su relevancia, pudiendo llegar  incluso a ser  "sanador", en el acompañamiento de un nuevo embarazo tras pérdida (EdP), lo que quiero esclarecer en ésta y posteriores entradas, comenzando ahora nombrando este hecho, que continuaré explicando en los siguientes post (os pido paciencia a esas madres que vivís en Suiza, y estáis pasando por esta difícil vivencia, para poder escribir estos textos, espero que pronto, para poder acompañaros a través de mis palabras al respecto).
 
 

martes, 27 de octubre de 2015

El recuerdo de nuestros pequeños


                                          


  Sentada frente a mi ordenador, siento que estoy haciendo algo que necesito.
  Aún es octubre, un mes dedicado al recuerdo de los hijos perdidos durante la gestación, en su nacimiento o tras éste.

  Mi vida en un país de habla alemana, Suiza, me ha traído el mayor de los regalos, mi hija Sara, nuestra amada y deseadísima hija, la que llegó a nuestros brazos el pasado año.
  ¿Para qué esta entrada?. Necesito expresar a todas aquellas mamis y papis que me han seguido en mi blog, que el nacimiento de nuestra pequeña, no hizo que haya olvidado a mis bebés, mis queridos hijos que perdí, ni el hecho de no haber escrito todo este tiempo en este blog.
Sin embargo, el pasado año,  cuando fui de visita a España, en octubre, no pude asistir a un evento que en la localidad de Alicante, en recuerdo de estos pequeños hijos perdidos. El momento que vivía no me lo permitía, sentía que necesitaba celebrar la nueva vida, y aún sentía miedo de recordar las muertes de mis pequeños, de forma tan intensa, en un evento como aquél, tras años de dolorosos duelos.
 Hoy, por fin, puedo afrontar este momento, y deciros, comunicaros, que siento vuestras pérdidas, que lo siento de corazón, y quiero acompañaros en este momento, en que me lees, me leéis. Y también de forma muy sentida, me alegro de que hoy sí pueda ser, de poder afrontar este momento tan importante y decisivo para mí. No me he olvidado de vosotros, a pesar de que mi ausencia en estas páginas así pueda hacerlo creer.

 Etapa tras etapa, empiezo a sentirme de nuevo preparada, para acompañaros, a través de estas páginas, queridas mamis, papis, amigos, familiares de personas que tenéis un ser querido que ha perdido a su/s hijo/s y estáis viviendo un duelo o queréis acompañar a otra persona que está viviéndolo.
  Os envío un abrazo muy sentido,  mi recuerdo para vosotros y especialmente para vuestros pequeños.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Ante una nueva etapa


                                      



Hola a todos y todas los lectores de este blog.

Me alegra poder deciros que he retomado la escritura en mi primer blog sobre Psicología, GESTALTMAR, sobre Psicoterapia y Terapia Gestalt. Espero, igualmente, así poder hacerlo en este blog.

Aquí os dejo el enlace a ese primer post de vuelta a la vocación que tantas alegrías me ha dado, la Psicología.

jueves, 3 de octubre de 2013

Semana Internacional de la Muerte Gestacional y Perinatal. Encuentro 19 Octubre en Alicante

 
Quiero compartir con vosotros la invitación de tres grandes asociaciones españolas, UMAMANITA, Petits amb llum y SUA, que trabajan con madres y padres que han perdido a su hijo en cualquier momento de su gestación, durante el embarazo, o tras el parto.
 
Cada año en estas fechas tiene lugar la Semana Internacional de la Muerte Gestacional y Perinatal, que en España, hasta ahora, sólo ha tenido lugar su celebración, con actos públicos, en Madrid y Barcelona. Esto es algo que se lleva años queriendo cambiar, y para ello es necesario el apoyo de las personas que han pasado por tan duro trance, de perder a un hijo, así como de los familiares, amigos y entorno que ha acompañado a estas familias, así como de la sociedad al completo.
 
Es un paso imprescindible para apoyar a estos padres y madres, en su duelo, el que podamos darle visibilidad a su dolor, y acabar con el tabú de hablar de la muerte de los hijos que no han llegado a nacer, o que fallecieron tras su corta vida terrestre. ¡¡ Queremos que estas familias sientan nuestro apoyo, y cómo su duelo es validado, no ocultado ni negado !!.
Por ello, desde este blog quiero aportar un pequeño granito de arena en esta dirección. Considero que es muy importante que así se lo hagamos llegar.
Os invito, a quiénes queráis participar en eventos que muestren vuestro apoyo a las personas, que sufren o han sufrido, un duelo por la muerte gestacional o perinatal de su hijo/a  (además de ser una  ocasión de poder ofrecéroslo mutuamente también entre los participantes), a que lo hagáis.  Estos encuentros os darán la oportunidad de reuniros, mostrar vuestra dolencia y/o sensibilidad hacia estas vivencias.  
 
Estas tres asociaciones se han unido para daros voz. Más abajo os presento su propuesta de manifestarla en todo el territorio español.
  

 
También quiero haceros llegar la información del evento que va a celebrarse en Alicante el sábado 19 de Octubre, en el que lamento no haber podido participar en su organización, al no residir actualmente en Alicante.
 
Aprovecho esta oportunidad para volver a agradecer dicha invitación a participar en la puesta en marcha de este evento, que tendrá lugar por primera vez este año en nuestra provincia, a los responsables de que así pueda ser realizado. Y de esta forma también colaborar con ellos en la visibilización social y el apoyo a las familias que han viven estas situaciones de duelo por la muerte gestacional o perinatal de sus bebés.

 
   

Programa del encuentro: Sábado 19 Octubre en Alicante.



18:00 Acogida

18:15 Proyección del audiovisual “StillBirth” basado en el trabajo artístico de la fotógrafa
Norma Grau. Tras su visionado vendrá la charla “Por la visibilización de la muerte
gestacional” a cargo de la filósofa Elena Martínez Navarro seguida de un breve coloquio posterior con participación de las entidades colaboradoras.

19:15 Momento conmemorativo con participación de adultos y niños en recuerdo de los bebés fallecidos durante la gestación, el parto o el posparto y expresión simbólica a través de la construcción de un árbol de lazos.

19:45 Suelta colectiva de globos y fin del encuentro.

LUGAR DEL ENCUENTRO:  planta baja de los  locales municipales del ayuntamiento de Alicante,  "El Claustro" , del Ayuntamiento de Alicante,  en c/Labradores 6.

domingo, 5 de mayo de 2013

Felicidades Mamás






Hoy es un día especial, muy especial para todas las madres.

Para las mamás que pueden disfrutar de sus hijos, jugando con ellos, enseñándoles, transmitiéndoles valores, compartiendo sentimientos y vivencias.
Para las mamás que llevan a su bebé en su vientre, y están deseando verles su carita, conocerlos, acariciarlos.
También para aquellas que han sufrido la lamentable pérdida de sus hijos, y en este día los añoran, echan a faltar poder llevar en brazos a su/s hijo/s y hacerles sentir amados, igual que ellas se sienten afortunadas de haberles concebido y dado su amor incondicional, sea por el tiempo que fuere. A vosotras, mamis muchas veces olvidadas, os invito a leer este bellísimo y sensible artículo titulado  " ¡Mi piel grita que soy madre! "

                                    

Si eres madre: enhorabuena, pues has conocido el amor hacia tu hijo, y la fortuna para él o ella de que eres su mamá. Si está a tu lado, te deseo que disfrutes de su compañía, de vuestros juegos, de su calidez, de su amor, de su presencia. Si no puede estar contigo, si por desgracia murió, y partió dejándote un gran vacío tras su pérdida, recuerda: hoy quizás necesites rodearte del resto de tus seres amados, para acompañarte y recordarle juntos, quizás eso pueda ayudarte, si tu entorno es comprensiva y respetuosa con tu pérdida.

Un lindo abrazo a todas las mamás. Mi sonrisa hoy es para ti, a ti que  has conocido el bello sentimiento de amar a tu hijo.

A mi Mamá:
Te Amo, te admiro, te valoro cada día un poquito más, te doy las gracias por estar ahí, acompañándome cada día, en las cosas buenas, para disfrutarlas juntas, y en las duras para hacérmelas más llevaderas. Te quiero con Todo Mi Corazón, ser tu hija es un orgullo y un honor para mí. Tu lucha, tu sonrisa, tu protección, tu amor tan grande hacia mí, tu apoyo incondicional, tu cariño, tus abrazos son un regalo para mí.  Me alegro de ser tu hija. Podría continuar diciéndote tantas cosas que he aprendido de ti y contigo, la entrega, la lealtad, la valentía, la pasión, ... ¡¡ Gracias Mamá !!. Esto es para ti especialmente :

                                         

martes, 2 de abril de 2013

El Psicólogo en la Unidades de Reproducción Humana


                                                     


A través de  la AEPP (Asociación Española de Psicología Perinatal) he tenido conocimiento del siguiente artículo: "La Psicología de la Reproducción: la Necesidad del Psicólogo en las Unidades de Reproducción Humana".

Es una investigación realizada con pacientes de dos Hospitales Universitarios Españoles, en el que se describen  las consecuencias psicológicas que tiene para las parejas el someterse a procedimientos de Reproducción Asistida, y la importancia de la figura del Psicólogo al recibir este tipo de tratamientos. Menciona las demandas y necesidades emocionales de las parejas infértiles españolas, a lo largo de estos procesos.

Aquí os transcribo literalmente dos de los puntos estudiados en esta investigación, cuya lectura recomiendo por completo a las parejas que vayan a iniciar un tratamiento de reproducción asistida (TRA).


APOYOS SOCIALES

Con el fin de conocer los apoyos sociales con los que contaban las parejas del estudio, se les realizaron preguntas para saber a quién o quienes les habían contado sus dificultades para procrear y si les molestaba que les preguntaran sobre el tema. Ambas cuestiones les fueron planteadas en la primera entrevista. La Tabla 3. muestra los resultados obtenidos.

A la primera pregunta, la respuesta fue "a los familiares" en un porcentaje del 29,8% en Madrid y 28,1% en Sevilla. Asimismo coincidieron ambas muestras en informar que se lo habían contado a varias personas de los distintos entornos cercanos (un 51,6% en Madrid y un 57% en Sevilla) si bien, por otro lado, un 11,2% de ambas poblaciones encuestadas coinciden en no habérselo contado a nadie.

Respecto a si les molesta que les pregunten sobre este tema, respondieron negativamente un 50,9% y 58,5% de las parejas estudiadas de Madrid y Sevilla, respectivamente. Del porcentaje de encuestados que respondieron afirmativamente, es decir, que sí les molestaba que les cuestionaran sobre este asunto, en Madrid, un porcentaje mayor (28,6%) manifestó que se sentía más molesto cuando provenía del entorno social, frente al entorno íntimo (4,3%). En Sevilla les molestaba siempre en un 18,9% de los casos y asimismo en mayor medida (17,9%) cuando eran personas de su entorno social, molestándoles solo en un 4,7% cuando eran personas íntimas.


EQUILIBRIO EMOCIONAL

En esta variable hemos analizado los resultados obtenidos en la primera y tercera entrevistas psicológicas. En la primera evaluación preguntamos a ambos miembros de la pareja si antes de acudir a la URH habían experimentado algún tipo de alteración psicológica, el tipo de problema, si habían buscado ayuda y, en caso afirmativo, cuanto tiempo había durado el tratamiento psicológico y si se había resuelto o no. La tercera entrevista se aplicó solamente a las mujeres tras finalizar el primer tratamiento médico de TRA. En ese momento nos informaron acerca de si habían sentido cambios en su equilibrio emocional desde el inicio hasta la finalización del tratamiento de FIV (3) o ICSI (4). Cabe resaltar que la duración de estos tratamientos es de aproximadamente 60 días y que durante este tiempo son necesarias, un promedio de siete visitas a la URH. Además, la primera fase del tratamiento consiste en realizar una estimulación ovárica con el fin de conseguir un mayor número de ovocitos en ese ciclo que, posteriormente son extraídos del útero y fecundados in vitro (FIV) (3) o a través de microinyección introcitoplasmática (ICSI) (4). En la tabla 4 presentamos un resumen de los resultados obtenidos en relación al estado emocional que las parejas tenían antes de acudir a la URH y también al percibido por las mujeres al finalizar el primer tratamiento de TRA.

Como cabría esperar, un porcentaje elevado de los encuestados (82,9% Madrid, 73,1% Sevilla) respondió negativamente a la pregunta ¿Han tenido alguna vez algún problema psicológico?. En Madrid un 17,1% informó haber sufrido alguna alteración psicológica, mientras que en Sevilla el porcentaje fue del 26,9%.

En cuanto al tipo de problemas psicológicos experimentados por la muestra estudiada, en Madrid predominaron los trastornos de ansiedad (64,3%), mientras que en Sevilla fueron las alteraciones del estado de ánimo (73,1%) las más experimentadas (ver tabla 4.).

Ante la pregunta de si estuvieron en tratamiento psicológico, los resultados se asemejan, como cabría esperar, a los obtenidos en la primera pregunta, habiendo estado en tratamiento un 17,6% de los sujetos madrileños y un 29,2 de los sevillanos. Sobre el porcentaje de personas que sí han estado en tratamiento psicológico, tanto en Madrid (63,6%) como en Sevilla (52,4%) la mayor parte manifiesta haber sido tratado con terapias breves (hasta seis meses). Entre 6 meses y 2 años, el 22,7% y 23,8%; entre 2 y 4 años, el 4,5% y 14,3% y habiendo estado en tratamiento psicológico más de 4 años, el 9,2% y 9,5% respectivamente. Los problemas se solucionaron en un 87% (Madrid) y 85,7% (Sevilla) de los casos.

En contraste con el porcentaje de pacientes que no habían experimentado cambios emocionales previos a las TRA, hemos de resaltar un incremento notable de mujeres que manifiestan haber experimentado cambios emocionales durante el primer tratamiento de TRA. La pregunta ¿se ha sentido alterada psicológicamente desde que ha iniciado el tratamiento de TRA? se realizó a un total de 41 mujeres madrileñas que habían terminado su primer tratamiento médico. Un 61% de las mismas manifestaron haber experimentado desajustes emocionales desde el inicio del tratamiento de TRA, habiendo buscado ayuda solamente un 3,2% de los casos.


DISCUSIÓN

Son varias las causas que se han apuntado para explicar el incremento de parejas con problemas de infertilidad, entre ellas, el aumento de la edad en la decisión para procrear, que es inversamente proporcional a la tasa de fecundidad femenina. Si bien la edad media de las mujeres que acuden por primera vez a las URH se sitúa sobre los 33 años en Madrid y sobre los 31 en Sevilla, resulta especialmente alarmante el elevado porcentaje de mujeres de la muestra procedente de Madrid que tienen más de 36 años (34,6%) y que puede constituir un grupo de mujeres sometidas al estrés adicional del límite de tiempo biológico para conseguir un embarazo.

Existen otros factores indicativos de este tipo de estrés generado por el tiempo. Podemos observar que alrededor de un 70% de parejas de la muestra total han planificado el momento de intentar tener hijos y que un elevado porcentaje, lleva entre dos y cuatro años intentando conseguirlo, siendo el tiempo de espera hasta la llegada a la URH, en Madrid entre 1 y 2 años y en Sevilla entre 1 y 3 meses.
Es cierto que cada Hospital tiene una dinámica de funcionamiento específica y diferencial, pero es una tónica común el que, exista una lista de espera en las URH.

A esos tiempos cabe añadir los meses que se precisan para la realización de las pruebas diagnósticas, más el tiempo que transcurre desde que se conoce la causa de la infertilidad hasta que se inicia el primer tratamiento de TRA que puede fluctuar entre uno y tres meses, siempre y cuando no se cumpla la edad límite de 40 años durante este proceso, en cuyo caso, la sanidad pública no suele comenzar el tratamiento, a pesar de que la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida no determina una edad límite para acceder a las TRA.

Por otro lado, cada tratamiento también tiene su tiempo de duración, la IAC (5) precisa alrededor de 30 días, mientras que la FIV, unos 60 contados desde el comienzo de la regla hasta que se hace el diagnóstico de embarazo. Además, el porcentaje de éxito de las TRA aumenta con la repetición de los tratamientos. Cuando no se obtienen resultados positivos en el primer intento, en IAC se suele repetir entre 4 y 6 veces más y en la FIV se realiza un promedio de tres ciclos. Por supuesto que la decisión de una u otra TRA depende del diagnóstico de infertilidad de la pareja, sin embargo, cuando la técnica aconsejable es la IAC, y con los distintos intentos no se consigue el embarazo, es habitual que se continúe con la aplicación de la FIV, en cuyo caso la mujer habrá sido sometida a un mínimo de 4/6 ciclos de IAC más 2/3 de FIV, y teniendo en cuenta que entre tratamientos debe dejarse un tiempo de descanso ovárico, más otros tiempos como vacaciones, u otros aspectos sociales/laborales/ familiares que puedan acontecer, los años que dedican las parejas al tema de la reproducción asistida son extensos y considerables, por lo que el tiempo puede considerarse un acontecimiento vital estresante y el psicólogo debe tenerlo en cuenta desde la primera consulta, debido a que los acontecimientos vitales son eventos o circunstancias que ocurren en la vida de un individuo y que pueden potencialmente alterar su estado mental o físico, apareciendo niveles de frustración, indefensión… debidos, en gran parte, al desconocimiento que tienen muchas parejas de los tratamientos médicos de infertilidad y del proceso físico, psicológico y social que les acompaña.

De hecho y a pesar de que un porcentaje elevado de la población estudiada afirma que conoce las TRA, muchas parejas manifiestan no tener información precisa de diversos aspectos de los tratamientos de TRA, como por ejemplo, las diferencias entre los distintos tratamientos, que la tasa de fracasos es mayor que la de éxitos (cuando la creencia popular es justo lo contrario), aunque las estadísticas varían en función del centro sanitario considerado.

Por ello es esencial que se proporcione a estas parejas una información más realista de las TRA y que esta información sea proporcionada fundamentalmente por profesionales sanitarios y no por medios de comunicación o amigos. Una información que, desde nuestro punto de vista, debería ser ofrecida desde el principio, es decir, desde el médico de atención primaria o, en su defecto, desde la primera visita a la URH. No obstante y en este sentido, hemos de señalar las diferencias que existen en esta voluntad de ser informado. Por ejemplo, los pacientes procedentes de Sevilla se han distribuido de forma casi similar entre quienes prefieren recibir toda la información al principio o poco a poco, mientras que las parejas del Hospital de Madrid, manifiestan, en mayor porcentaje, preferir toda la información desde el principio.
Los cambios producidos en la política y en los modelos de atención sanitaria han supuesto que los pacientes hayan pasado de ser considerados agentes pasivos a convertirse en elementos activos y determinantes en el mantenimiento de su salud y la recuperación de la enfermedad. Y para que el paciente pueda asumir y participar en su recuperación física es necesario (aunque no suficiente) disponer de información (sobre su enfermedad, su pronóstico, su tratamiento, las posibles consecuencias tanto físicas como psicológicas). La legislación española, siguiendo lo que previamente había ya sido recogido en el Convenio sobre Biomedicina y Derechos Humanos del Consejo de Europa, reconoce tanto el derecho a la información, como el derecho de los pacientes a no ser informados, si así lo manifiestan. Ambos derechos –derecho a saber y derecho a no saber- están regulados en el artículo 4 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, en la que se especifica que esta información debe ser comunicada de manera que resulte comprensible y útil.

En realidad, el principal problema no reside tanto en el porcentaje de pacientes que no desean recibir información (ya que éste es relativamente pequeño), sino en la forma y el momento en que hay que proporcionarla. De tal manera que tan nocivo puede resultar no dar información al paciente como ofrecerle más información de la que puede asimilar en un momento dado o que la información se proporcione de una manera inadecuada o en un momento inoportuno. Desde nuestro punto de vista, pensamos que la labor del psicólogo en las URH debe centrarse, principalmente, en ofrecer información en dos direcciones.
*Por un lado hacia los médicos, para que ofrezcan una información clara y con los mínimos tecnicismos, así como que se aseguren de que los pacientes han comprendido sus explicaciones. La forma en que se ofrece información a los pacientes puede aumentar el grado de satisfacción en los servicios de reproducción asistida (Schmidt et al., 2003).
*Por otro lado, y desde nuestra profesión, ayudar a las parejas a: 1
) saber procesar la información recibida por parte del equipo médico, sobre todo, en los casos que se precisan donantes de gametos, cuyo proceso es más complejo y, muchas veces, de difícil asimilación y decisión;
2) generar estrategias para que pregunten las dudas o soliciten las aclaraciones pertinentes o, por el contrario, para que manifiesten su decisión de no recibir información. Estudios anteriores con población española han constatado que a mayor información obtenida por la pareja, aumenta significativamente la sensación de impotencia (Moreno-Rosset, 2000a). Por tanto la información que se ofrezca a las parejas debe ser clara sin ser copiosa, resultando de enorme utilidad las Guías para pacientes que se han venido desarrollando tanto en Medicina de la Reproducción (SEF, 2005) como en Psicología de la Reproducción (Moreno-Rosset, 2005).

En este aspecto, el psicólogo de la URH puede ser un excelente mediador entre paciente y médico que ayude a acomodar los roles entre ambos. El ginecólogo de la URH posee el conocimiento científico sobre las TRA y sabe las probabilidades de éxito de las mismas, en función del diagnóstico y demás características del caso y por ello su actitud frente al paciente es activa, es decir, de ofrecimiento de las soluciones adecuadas al caso. El paciente es el receptor de la atención sanitaria por lo que, a veces, adopta un papel más pasivo que puede chocar con sus expectativas en torno a la relación con el médico. El psicólogo, en estos casos, puede orientar la modificación de esta postura pasiva por una actitud más activa que permita al paciente una mayor participación en el proceso de toma de decisiones, lo que aumentaría la sensación de control de la situación de infertilidad.


Otros datos que hemos obtenido en el estudio de parejas infértiles, se refieren al apoyo social, ya que puede ser considerado, como "un constructo asociado al mantenimiento de la salud, la prevención de la enfermedad y la mejoría en la recuperación…" (Gil Roales-Nieto, 2004). En las clasificaciones que del mismo se han realizado, se suele incluir los apoyos de tipo emocional (personas con las que el sujeto interactúa), informativo (material de ayuda, información) e instrumental. Por ello hemos de considerar de especial relevancia el número de personas con las que las parejas infértiles interactúan y, a las que expresan su problemática. En la muestra estudiada se observa que, en líneas generales, más del 50% han contado a otras personas, principalmente familiares, sus dificultades para el embarazo (aunque alrededor del 11% no lo comenta a nadie). Y por otro lado, casi la mitad de los encuestados manifiestan sentirse molestos cuanto les preguntan sobre este tema. En un estudio anterior constatamos que entre el 30 y el 40% de las mujeres solían buscar apoyo en la familia y amigos, así como la expresión de emociones en su pareja. Los análisis de regresión posteriores, realizados con el fin de conocer la relación entre el apoyo social y las emociones experimentadas, confirmaron que centrarse en las emociones y desahogarse exclusivamente en la pareja, aumentaba el sentimiento de impotencia (Moreno-Rosset, 2000a).

El apoyo social es, por tanto, otro de los aspectos que el psicólogo debe abordar en las URH con el fin de incluir en las estrategias de afrontamiento activas 1) la utilización de distintos tipos de apoyos sociales, 2) la diversificación para evitar el apoyo exclusivo en la pareja y 3) el uso de técnicas asertivas para saber responder al entorno social. Todos estos aspectos han sido asimismo destacados por otras autoras (Domar, 2002).

En lo que se refiere al equilibrio o ajuste emocional de las parejas infértiles estudiadas, la información obtenida en la primera entrevista muestra que no se trata de una población clínica y que la prevalencia de alteraciones psicológicas se ajusta a la población general, es decir, alrededor de un 20% de personas manifiestan haber recibido diagnósticos de cuadros de ansiedad o del estado de ánimo. Sin embargo, es de destacar que alrededor de un 60% de mujeres que han comenzado los tratamientos de TRA presentan modificaciones en su estado anímico, solicitando ayuda profesional, sólo un 3,2% de los casos. Estos resultados están en la línea de los expuestos por Boivin, Scanlan y Walker (1999) en los que solamente el 8,5% de las mujeres de la muestra estudiada había solicitado apoyo psicológico.
Estos autores señalan como principales motivos de esta disminuida demanda 1) los prejuicios como "sólo las personas que están locas necesitan un psicólogo", 2) el que las personas dispongan de estrategias de afrontamiento adecuadas o 3) la existencia de problemas prácticos, como por ejemplo, el coste de la sesión o los problemas de horario. En cualquier caso, y según nuestra experiencia, las parejas que participan en los programas de apoyo psicológico informan de un elevado nivel de satisfacción, así como de un mejor ajuste emocional a los tratamientos de TRA (Moreno-Rosset, 2003, 2007).

En consecuencia, y por las características del proceso psicológico en infertilidad, es recomendable realizar la evaluación psicológica de la pareja a la vez que se realizan las pruebas médicas para el diagnóstico de la infertilidad. De esta forma, se obtiene una evaluación inicial de su estado tanto físico y psíquico, y permite detectar las parejas más vulnerables a desarrollar alteraciones emocionales, siendo la ansiedad, depresión y los trastornos obsesivos compulsivos los más frecuentes a lo largo del tiempo que conlleva el proceso de diagnóstico y tratamiento médico de la reproducción asistida.

Se demuestra científicamente y se establece así que  es imprescindible incluir la figura del psicólogo en las URH como parte del equipo sanitario, aspecto que venimos justificando hace unos años ante la Sociedad Española de Fertilidad (Moreno-Rosset, 1999) y que desde entonces hemos constatado su clara necesidad, a través de los resultados de investigaciones científicas (Moreno-Rosset, 2003, 2007), así como han venido haciéndolo otros autores como González, 2000; Morales-Carmona y Díaz-Franco, 2000; Pérez Peña, 2003; Schmidt et al., 2003, entre otros.



CONCEPTOS IMPORTANTES EN TRA:

(1) Infertilidad:
*Primaria: cuando la pareja consigue una gestación pero no llega a término con un recién nacido normal.
*Secundaria: cuando tras un embarazo y parto normales, no se consigue una nueva gestación a término con recién nacido normal.
(2) Esterilidad: *Primaria: cuando la pareja, tras un año de relaciones sexuales sin anticonceptivos no ha conseguido el embarazo.

*Secundaria: cuando la pareja, tras haber conseguido en primer hijo, no logra una nueva gestación.
(3) FIV: Fecundación in vitro. Protocolo de extracción de ovocitos, fecundación en el laboratorio y transferencia de embriones.
(4) ICSI: Intracytoplasmatic Sperm Injection. El protocolo es el mismo que en la FIV, pero realizando la fecundación de un ovocito mediante microinyección de un espermatozoide.
(5) IAC: Inseminación Artificial Conyugal. Protocolo para la selección y transferencia de espermatozoides aptos para fecundar.




martes, 19 de marzo de 2013

Felicidades Papás





                                                     Felicicidades Papá

                       por experimentar el inmenso amor de ser el padre de tu/s hijo/s,

                       por  educarle con tus propios principios  y valores,

                       por atreverte a ser un ejemplo para tu hijo,

                       por el apoyo y el amor incondicional que le brindas cada día,

                       por cómo enseñas a tu pequeño/a que equivocarse es sólo

                       una nueva oportunidad para aprender,

                        por tu paciencia, y tu acompañamiento sin prisas,

                        por cómo le animas a ir más allá con seguridad, sin miedo,

                        estando cerca para cuando te necesita,

                        por cómo estás a su lado, potenciando que crezca,

                        que desarrolle su potencial, se muestre como es y

                        llegue a ser quién desea ser él,

                        por cómo respetas su naturaleza de bebé, niño, adolescente o joven

                        y le acompañas a ser el adulto que un día llegue a ser.


Papá, te agradezco de corazón tu presencia, tu amor, tu cariño, tu protección, tus brazos cuando los tuve, incluso tu genio, que me ayudo a hacerme fuerte, tu esfuerzo por avanzar en tu vida, por darme siempre lo mejor. Te quiero Papá, tu recuerdo me acompaña allá donde vaya, tu ejemplo me ayuda a continuar mi vida, mi añoranza de ti me recuerda que te tuve.

Al Papá de mis hijos, te entrego todo Mi Amor, mi respeto por ti como persona y como Padre, y celebro la felicidad de ser tu compañera de vida en el camino que emprendimos Juntos. Tus hijos, nuestros hijos,  que no están presentes en esta vida, te recuerdan allá dónde estén (siempre en el corazón de sus padres), felices de haberte tenido como Su Papá. Tu niña mayor, que sí puede disfrutar de ti, de tus cuentos creados para ella, de tu paciencia,  de tus enseñanzas, de tu cariño, de tus abrazos, de vuestros juegos compartidos, de las canciones inventadas juntos, de tus bailes ... de Tu Inmenso Amor todos estos años,  tiene un Padrazo como ejemplo. Te Amo. 


Felicidades  a  Todos los Papás: aquellos que pueden disfrutar físicamente de sus hijos  y también a los papás que viven a su hijo en su recuerdo, pues en algún momento de la vida de éste, con su muerte, perdieron el disfrutar de la presencia de su hijo/a , de verle crecer, acompañarle, ayudarle, ilusionarse con él/ella, de poder compartir vivencias juntos ... 
Felicidades a los papás que esperan la llegada de su bebé. 

Felicidades a Todos los Papás, porque una vez se han convertido en Padres, ya nunca más dejarán de serlo.  


                        
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